Santa Isabel de Portugal
La imagen de Santa Isabel de Portugal es obra anónima de la escuela valenciana del S. XX.
La Santa es representada con un ramo de flores sobre su manto, alegoría de uno de los milagros que realizó durante su vida y con una corona y cetro, por su condición de reina de los portugueses.
Hija del rey Don Pedro III de Aragón y de la reina Doña Constanza, nació sobre 1270. Le pusieron Isabel en honor a su tía abuela, Santa Isabel de Hungría.
Su formación fue formidable y, ya desde muy pequeña, tenía una notable piedad. Le enseñaron que, para ser verdaderamente buena debía unir a su oración, la mortificación de sus gustos y caprichos. Se esmeró por ordenar su vida en el amor a Dios y al prójimo, disciplinando sus hábitos de vida.
A los doce años fue pedida en matrimonio por Don Dionisio, Rey de Portugal. El 11 de febrero de 1282 contrajo matrimonio por poderes y el 24 de junio de 1282 celebraron su matrimonio religioso.
Después del matrimonio la vida de Isabel no fue fácil. Tuvo que hacer frente a las continuas infidelidades de su esposo y a su carácter violento, y lo hizo haciendo acopio de una bondad y piedad infinitas, perdonando todos los desaires de su esposo, rezando por su alma. La Reina Isabel acogió a los hijos bastardos del rey Dionisio en la corte.
En estos primeros años de vida en Portugal, Isabel se ganó el cariño del pueblo luso, por su carácter piadoso y devoto. En su tiempo libre se reunía con otras damas para confeccionar ropas para los pobres. Visitaba ancianos y enfermos. Hizo construir albergues, un hospital para pobres, una escuela gratuita, una casa para mujeres arrepentidas y un hospicio para niños abandonados.
Santa Isabel, con frecuencia, distribuía monedas del Tesoro Real a los pobres. Cuenta la leyenda que, cuando el Rey le ordenó que le enseñara lo que estaba dando a los pobres, las monedas de oro se convirtieron en rosas.
Santa Isabel también jugó un papel muy importante en la vida política del reino luso. Contribuyó a reconciliar a Portugal con el Papa y participó en la firma de la paz con el Reino de Castilla. Hizo todo lo posible por la reconciliación y llegó a presentarse en el campo de batalla para pedir que se reconciliasen.
En el año 1325 muere el Rey Dionisio e Isabel decide alejarse de la vida palaciega y dedicarse por completo a la caridad y a la espiritualidad. Ingresa en el convento de Santa Clara, en Coímbra, que ella misma había fundado.
Murió en Estremoz, el 4 de julio de 1336. Tras su muerte se produjeron varios milagros. Fue beatificada en 1526 y canonizada por el Papa Urbano VIII en 1625. Su festividad se celebra el 4 de julio.
